El reencuentro:

Los siguientes 18 años de mi vida no tienen demasiada importancia, en relación con el karate. Universidad, fiestas, trabajo, enamorarse, vivir en pareja, criar barriga y darse cuenta que hace 18 años que falta algo, que hechas de menos hacer deporte, que echas de menos el Karate Kyokushin. Y no voy a describir de lo que hablo porque eso también lo conocéis, lo sentís.

Casi dos décadas… Cuando te vuelves a poner el cinturón blanco: sonríes. Cuando vuelves a pisar el tatami: sonríes. Cuando eres el que está en peor estado físico del Dojo: sonríes. Después de tu primer Kata, después de tu primer Kumite: sonríes. En la ducha: sonríes. De vuelta a casa, de camino: lloras desconsoladamente. Te preguntas: ¿Por qué ha pasado tanto tiempo, por qué lo deje?

Tuve la suerte de encontrar a mi segundo Senseï. Esta vez yo era de la misma edad que él y eso da una perspectiva muy diferente. Hay momentos en los que piensas: ¿Si no lo hubiese dejado, tendría un nivel parecido? ¿Un fortaleza física y mental parecida? ¿Las mismos lingotes de color oro en mi cinturón? Pero es lo de menos. La pasión es lo que cuenta. Mi segundo Senseï me devolvió la pasión.

Y gracias a la pasión, me devolvió un cuerpo saludable. “Mens sana in corpore sano”. Una mente saludable. Divertirme sencillamente y sanamente. También me devolvió un objetivo. El objetivo de ser mejor persona en todos los sentidos. Me devolvió el espíritu de perseverancia “Osu No Seishin”. Las ganas de esforzarme, las ganas de superarme. En definitiva me devolvió la sonrisa.

Seis años mejorando con mi segundo Senseï hasta llegar a segundo Kyu. La antesala al preciado cinturón negro. Buenos recuerdos, buenos amigos.

Pero el sino me alcanzó de nuevo. Nueva mudanza, nueva vida. Volvía a la cuidad que me vio partir casi 40 años atrás.

Nuevo maestro, nueva etapa. Me adelanto pero una de la primeras enseñanzas de mi nuevo maestro fue decirme que en la filosofía oriental, al contrario que la occidental, los trenes de la vida vuelven a pasar y que uno, si está atento, se puede volver a subir al tren que dejó pasar.

Gracias Senseï por ayudarme a seguir de nuevo el DO.

P.D: artículos sobre el Ensō, circulo en Japonés.