IKIGAI 2: Afrontando etapas

IKIGAI 2: Afrontando etapas

Hace un tiempo el creador de este nuevo espacio, Kyokushinlog.com, David Fernández, me pidió que realizara alguna colaboración y me pareció divertida la idea de que él mismo eligiera el tema sobre el que pudiera reflexionar.

Finalmente me escribió para proponerme una segunda parte de uno de mis últimos artículos, “IKIGAI: La razón de ser” para así enlazarlo con esta nueva web, y crear sinergia (concepto que me gusta mucho, por cierto)

También me dijo, que deseaba profundizar en un tema incómodo: ¿cómo pueden los artistas marciales afrontar la vejez? Y afortunadamente como no se ha dado el caso aun en mí, no puedo hablar más que por referencias, aunque soy más bien de la opinión que la vejez es una cuestión de actitud y etapas.

Yo tenía 15 años y una gran responsabilidad, ya que me enfrentaba a mi examen de Shodan a la vez que Teresa. Ella tenía unos 70, había comenzado a entrenar Karate con con 59 años y toda mi generación en el dojo crecimos con ese ejemplo de vitalidad.

Siendo una niña, su madre le agarró de la mano y salieron como pudieron de un desastre seguro, dejando a sus espaldas los bombardeos de la guerra en Bilbao. Creo que fue la primera y última vez que esta mujer huyó de algo. Fue joven siempre, quizá ese era su propósito vital; su IKIGAI. Contagiar a la juventud y al mundo de vitalidad, empezando por sus hijos y llegando a todos los que estábamos a su alrededor.

Fue mi Senpai.

Entrenó Karate hasta que no pudo más, y todavía siguió un tiempo extra. Hasta cuando se olvidaba de quitarse las zapatillas para entrar al tatami, lo hacía con vitalidad. Cada técnica, cada, flexión, cada charla tras los entrenamientos… siempre dejaba patente ese IKIGAI.

Supongo que a muchos miembros del dojo les pasaría igual que a mí, es seguro que fue muy importante su ejemplo para llegar más alto con las patadas, pegar mas fuerte con los puños, bajar más las posiciones, aunque sólo fuera porque al lado había una mujer de más de 70 años con la vitalidad para hacer lo mismo aunque fuera con su intención.

No hay edad para empezar a entrenar. No hay edad para dejarlo. No se debe pensar en límites personales, sino en potencialidades.

A pesar de ello, es innegable que el Karate debe ser algo vivo, que evoluciona con la misma persona.

Una de las dificultades del Karate Kyokushin es que nos cuesta darnos cuenta de que ésto debe ser así, lo cual también tiene su atractivo… ¡Luchar contra el tiempo establecido! Nos hace aferrarnos a nuestra juventud y desarrollar nuestras capacidades físicas más allá de lo convencional.

No obstante, existen varios niveles en el arte del Karate, a esto se le denomina SHIN GI TAI, en referencia al espíritu, técnica y cuerpo. Es normal aprovechar cada etapa de la vida para desarrollar de forma coherente cada elemento.

Tal y como So Neishu le dijo al joven Mas Oyama cuando le escribía para motivarle durante su retiro en la montaña “…Forja el hierro cuando todavía está caliente… Entrena tu cuerpo mientras eres jóven…”

También un famoso sacerdote budista, Kensho Furuya, dijo: “Sólo un tonto que ama la práctica puede continuar practicando toda la vida…”

Aunque esta frase tan cómica se puede entroncar en una lógica concreta.

Los antiguos maestros de Budo dividían su enseñanza para toda una vida en lo que se denomina Nyumon: Iniciación o SHODEN, que consiste en un tipo de práctica repetitiva y deportiva, puliendo cada detalle técnico y físico a través de la imitación..

El segundo nivel era CHUDEN (Nivel medio), el practicante realizaba los movimientos de una forma natural, “haciéndolos suyos” e integrando a su técnica conocimientos propios extraídos de fuentes diferentes a su maestro original, y sobre todo de su propia experiencia.

En el tercer nivel, OKUDEN, cuando el estudiante dominaba su cuerpo y su mente, pasaba a aprender técnicas que no requerían siempre de un gran desgaste físico, como el Kyusho (puntos vitales), técnicas de reanimación o técnicas de trabajo interno. Ésto hacía trascender al estudiante a una ruptura/integración de nuevas formas personales, sin que se desvirtuara la base de la escuela, por eso el nivel Okuden se enseñaba en privado, en ocasiones en pequeños templos familiares.

Tras ello, el estudiante estaba preparado para su Menkyo Kaiden (diploma superior) en algunas artes marciales, y en otras para desarrollar estilos propios.

A este método de enseñanza vital se le identifica como SHUHARI, Donde SHU quiere decir repetir, HA es integrar y RI trascender y transgredir.

Normalmente los métodos enseñados hoy en día se suelen quedar en el primer nivel, y con suerte a base de repetición, y si el instructor no es egoísta, se llegará al segundo.

Entendiendo esto, es más fácil comprender por qué a muchos competidores se les acaba el Karate cuando se les acaba la competición… ¡Nunca llegaron al tercer nivel!

¿En cuantos años se puede llegar a este nivel?

Depende de lo que se invierta en el entrenamiento, según las capacidades físicas y mentales de cada individuo. Depende también del instructor, en definitiva, depende de las situaciones individuales.

Al igual que no todo el mundo que comienza a entrenar Karate podrá llegar a cinturón negro, no todo el mundo llega a ciertos niveles a la misma edad, ni con el mismo entrenamiento. Dependerá de sus capacidades y de su inversión.

Esta afirmación que quizá pueda parecer obvia, es sin embargo un gran trauma para mucha gente que se obsesiona con el grado de los demás, aunque la realidad esté en la propia filosofía del arte marcial: Karate es un arte y una filosofía, puesto que cada individuo tiene una personalidad diferente, esto se verá reflejado en su propia interpretación…

Sin embargo el grado en sí no es un IKIGAI adecuado, es decir, un propósito vital para la persona, ya que no integra nada para los demás. En este caso, un Ikigai adecuado es llegar a la maestría en el arte, ya que ser instructor implica hacer algo por los demás.

En las “leyes del Ikigai” se contemplan esferas personales que se relacionan entre sí: Lo que amas, en lo que eres bueno, por lo que puedes obtener beneficio y lo que necesita el mundo. Estas esferas se relacionan creando espacios de PASIÓN, PROFESIÓN, MISIÓN y VOCACIÓN, que a su vez son irradiados por el IKIGAI o propósito personal.

Supongamos que mi IKIGAI es ser 5º dan de Karate Kyokushin y analicemos esta relación.

Desde luego, de forma individual, si lo consigo estaré muy satisfecho de lucir mis cinco franjas doradas en el cinturón… pero ¿se puede considerar ésto una misión? ¿Puede ser una vocación vital tener un cinturón lleno de franjas doradas?

Seguramente si has superado todos los años de entrenamiento con las duras pruebas por las que se caracteriza el Kyokushin Karate, es innegable que eres bueno en lo que haces… ¡Pero! ¿Necesita el mundo un individuo con cinco o diez franjas en el cinto?

Realmente es prescindible.

Lo que el mundo necesita son MAESTROS, personas que puedan ayudar e inspirar a los demás. El mundo necesita ejemplos positivos.

Ahora supongamos que mi IKIGAI -sigo hablando del Propósito Vital que usan los japoneses para ser felices y vivir más- Digo que supongamos que mi IKIGAI es LLEGAR A SER MAESTRO DE KYOKUSHIN:

Las esferas de “lo que amas” y “en lo que eres bueno” se siguen manteniendo, además siendo instructor de karate se pueden obtener beneficios (en este punto, personalmente difiero en que deban ser siempre beneficios económicos, ya que hay muchos otros) y personalmente creo que el Mundo necesita instructores de Kyokushin Karate.

Ser 5º dan, en sí no aporta absolutamente nada a un “Ikigai completo”, ser Shihan es un buen motivo si realmente uno se esfuerza cada día por llegar a serlo y mantenerlo.

Creo que a mi Senpai Teresa le importaba bastante poco su cinturón… Creo que cualquier otro cinturón también… Ella era feliz por la propia práctica, por seguir siempre en marcha, manteniéndose activa y joven con 80 años. Ella respetaba mucho el conocimiento, pero cuando por tus ojos de niña han pasado el horror de una guerra y una vida entera de lucha, supongo que pasas bastante de los galones, pero no de los propósitos vitales.

OSU!

Shihan Iván Pérez Robles, WIBK España

www.senseiivan.wordpress.com